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Mar 02

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Estado Hídrico global.

Como es destacado por todo el mundo el agua es un constituyente primordial para la vida de nuestro planeta y, consecuentemente, para las economías nacionales y locales, siendo necesaria para el desarrollo de la agricultura, a su vez genera y mantener los puestos de trabajo en todos los sectores de la economía. Dejar de lado las cuestiones del agua se corre el peligro de ocasionar un grave impacto negativo en la economía, los modos de vida y las poblaciones, con unas consecuencias potencialmente desastrosas y extremadamente costosas. Una gestión insostenible del agua y otros recursos naturales puede provocar graves daños a la economía y a la sociedad, revirtiendo de esta forma muchos de los avances realizados con gran esfuerzo en la disminución de la pobreza, la creación de empleo y el desarrollo.

La mitad de la mano de obra mundial está empleada en ocho sectores que dependen del agua y de los recursos naturales: agricultura, bosques, pesca, energía, producción con uso intensivo de recursos, reciclaje, construcción y transportes. Los análisis realizados en el informe de la ONU han permitido estimar que más de 1.400 millones de puestos de trabajo, es decir, el 42% de la población activa mundial, dependen en gran medida del agua. Se estima además que 1.200 millones de puestos de trabajo, es decir, el 36% de la población activa mundial, son moderadamente dependientes del agua.

La industria es una fuente significativa en el empleo de calidad en todo el mundo y representa aproximadamente el 4% de las extracciones de agua mundiales, con un pronóstico para el año 2050 en que la industria manufacturera por sí sola podría incrementar el consumo de agua en un 400%. Con el avance de la tecnología industrial y la comprensión del papel esencial del agua en la economía y el aumento de las tensiones ambientales a que se somete dicho recurso, la industria va tomando medidas para reducir el consumo de agua por unidad producida, mejorando de esta forma la productividad del agua industrial.

No obstante, las extracciones de agua dulce han aumentado a nivel mundial en un 1% anual desde los años 80, debido principalmente a la creciente demanda en los países en desarrollo. Es probable que la escasez de agua limite las oportunidades de crecimiento económico y la creación de puestos de trabajo de calidad en los próximos años y décadas.

En cuanto al sector energético las energías renovables conducen al aumento de los puestos laborables verdes y no dependen del agua, en contraposición a la gestión insostenible del agua y otros activos ambientales que perjudican a las economías y a la sociedad, con el riesgo de revertir los logros alcanzados a nivel mundial en la reducción de la pobreza, la creación de empleo y el desarrollo.

“Por ejemplo, se estima que el costo anual mundial de la degradación de la tierra en las zonas de regadío sería de entre 11.000 millones de US$ y 27.300 millones de US$ debido a la disminución de la productividad agrícola, sobre todo a causa de la salinización (Quadir y otros, 2014; Postel, 1999). A nivel regional, el Banco Mundial estima que el agua de calidad degradada les cuesta a los países de Oriente Medio y el norte de África entre el 0,5% y el 2,5% del PIB anual (Banco Mundial, 2007a)” [Informe de las Naciones Unidas Sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo 2016, pág. 25]

Hay disímiles formas de precisar y medir la insuficiencia de agua y/o el estrés hídrico. El indicador nacional de escasez de agua más conocido es el agua renovable per cápita al año, donde se utilizan los valores máximos para distinguir entre diferentes niveles de estrés hídrico (Falkenmark y Widstrand, 1992). Un área o país está bajo estrés hídrico regular cuando los suministros hídricos renovables caen por debajo de 1.700 m3 per cápita al año. Las poblaciones que sufren de escasez de agua crónica es cuando el suministro de agua cae por debajo de 1.000 m3 per cápita al año, y de escasez absoluta cuando este cae por debajo de 500 m3 per cápita al año. Estos valores máximos revelan significativas desigualdades entre los países.

Ilustración 1: Total de recursos hídricos renovable (M3 perca pita por año), 2014. Fuente: FAO (2015ª, http://www.fao.org/nr/water/aquastat/maps/TRWR.Cap_eng.pdf).

Los recursos de agua dulce del mundo se renuevan a través de un ciclo continuo de evaporación, precipitación y escorrentía – comúnmente conocido como el ciclo del agua – que determina su distribución y disponibilidad a través del tiempo y el espacio.

Ilustración 2. Porcentaje de recursos hídricos renovables consumidos.

Ilustración 3. Promedio anual del estrés hídrico según la relación de captación-disponibilidad (1981-2010).

Nota: La referencia del estrés hídrico mide la relación entre el total anual de las captaciones de agua y el total del suministro renovable anual disponible, que representa el uso consuntivo de aguas arriba. Los valores más altos indican una mayor competencia entre los usuarios.

Fuente: Centro de Investigación de Sistemas Ambientales, Universidad de Kassel (Generado en diciembre del año 2014 utilizando el modelo WaterGAP3), sobre la base de Alcamo y otros (2007).

Ilustración 4. Mapa físico y económico de la escasez de agua a nivel mundial.

Notas de la ilustración 4:

1 Poca o ninguna escasez de agua. Recursos hídricos abundantes en relación al uso, con menos del 25% de agua de río extraída para fines humanos.

2 Escasez física de agua (el desarrollo de recursos hídricos se encuentra próximo o ha excedido los límites sostenibles). Más del 75% de los caudales de ríos son extraídos para la agricultura, industria y fines domésticos (incluyendo el reciclaje y caudales de retorno). Esta definición – que relaciona la disponibilidad de agua con la demanda de agua – implica que las zonas áridas no necesariamente cuentan con escaza agua.

3 Próximo a la escasez física. Más del 60% de los caudales de río son extraídos. Estas cuencas sufrirán escasez física de agua en un futuro próximo.

4 Escasez económica de agua (El capital humano, institucional y financiero limita el acceso al agua aun cuando el agua en la naturaleza está disponible a nivel local para satisfacer las necesidades humanas). Los recursos hídricos son abundantes en relación al uso del agua, con menos del 25% de agua extraída de ríos para fines humanos, sin embargo, aún existe desnutrición.

Fuente: CAWMA (2007, Mapa 2.1, p. 63), reproducido bajo autorización del Instituto Internacional de Gestión del Agua (IWMI).

El agua de mala calidad no es apta para varios usos y el costo del tratamiento puede ser prohibitivo, agravando así la carga de la escasez económica del agua. Según un estudio reciente elaborado por Veolia y el IFPRI (2015): “se prevé que el deterioro de la calidad del agua aumente rápidamente en los próximos decenios, lo que, a su vez, aumentará los riesgos para la salud humana, el desarrollo económico y los ecosistemas”. La fabricación industrial, la minería y la escorrentía urbana sin tratar y las aguas residuales generan una amplia gama de contaminantes químicos y contaminantes patógenos que tienden a aumentar con el desarrollo urbano e industrial insostenibles. Las cargas de nutrientes por el uso intensivo de fertilizantes en la agricultura (nitrógeno, fósforo y potasio), que se espera se acrecienten hasta el año 2050 (Ilustración 5.), contribuyen a la eutrofización del agua dulce y de los ecosistemas marinos costeros

Ilustración 5. Grace*-anomalías derivadas del almacenamiento de agua subterránea en milímetros por año (promediado para el periodo de referencia de 2003 a 2013).

Se calcula que el número de personas que viven en entornos de alto riesgo por la calidad del agua debido a la excesiva demanda bioquímica de oxígeno (DBO) afectará a 1/5 de la población mundial en el año 2050, mientras que las personas que enfrentan riesgos debidos al exceso de nitrógeno y fósforo se incrementará a 1/3 de la población mundial en el mismo período (Veolia y el IFPRI, 2015).

Se espera además un vertiginoso incremento de la demanda de energía, que también absorbe mucha agua. Se estima que unos 663 millones de personas carecen de acceso inmediato a fuentes mejoradas de agua potable, mientras que el número de personas sin un acceso fiable a un agua de calidad lo suficientemente buena como para que resulte segura para el consumo humano asciende a 1.800 millones por lo menos (OMS/UNICEF, 2015), e incluso es probable que sea significativamente mayor. Más de una tercera parte de la población mundial – aproximadamente 2.400 millones de personas – no utiliza instalaciones de saneamiento mejoradas; de estos, mil millones de personas aún practican la defecación al aire libre (OMS/UNICEF, 2015).

El escenario de referencia de Perspectivas ambientales mundiales de la OCDE 2012 (2012 Global Environmental Outlook’s Baseline Scenario) prevé que se acrecentarán las tensiones en la disponibilidad de agua dulce hacia el año 2050; se espera que un mayor número de personas (2.300 millones de personas más, más del 40% de la población mundial), viva en zonas con estrés hídrico severo, especialmente en el norte y sur de África y en el sur y centro de Asia.

Ilustración 6. Índices de riesgo de la calidad del agua de las principales cuencas fluviales durante el período de referencia (2000-2005) en comparación con el año 2050 (índice n en el escenario con csiro*-medio**).

* Organización de investigación Científica e Industrial del Commonwealth.

** Este escenario toma en cuenta un futuro más seco (según se prevé en el modelo de cambio climático de CSIRO) y un nivel medio de crecimiento socioeconómico.

Fuente: Veolia e IFPRI (2015, Figura 3, pág. 9).

Según muestra la ilustración 6, se predice que la demanda mundial de agua (en lo referente a captación de agua dulce) aumente un 55% debido a la creciente demanda de la industria manufacturera (400%), la generación de electricidad térmica (140%) y el uso doméstico (130%). Otro informe predice que el mundo podría enfrentarse a un déficit mundial de agua del 40% en el año 2030, en un escenario business-asusual (BAU) (2030 WRG, 2009).

El cambio climático exacerba varias de las amenazas a la disponibilidad de agua y puede elevar la frecuencia, intensidad y austeridad de los fenómenos meteorológicos extremos. Los científicos concuerdan en que el cambio climático altera los regímenes de flujo de las corrientes, a deteriorar la calidad del agua y a cambiar los patrones espaciales y temporales de las precipitaciones y la disponibilidad de agua (IPCC, 2014)

Las proyecciones futuras indican que los riesgos de inundación se intensificarán, sobre todo en partes del sur, el sureste y el noreste de Asia, así como el África tropical y América del Sur, entre tanto las evidencias históricas muestran los cambios en la magnitud y frecuencia de las inundaciones provocadas por el cambio climático antropogénico.

Estos efectos negativos conllevan a que el costo de la inseguridad hídrica para el sector del riego es de 94.000 millones de US$ al año, y el costo total de la inseguridad hídrica para la economía mundial es de 500.000 millones de US$ anuales (Sadoff y otros, 2015). Incluyendo los impactos ambientales, esta cifra puede elevarse al 1% del producto interior bruto mundial (PIB) (Sadoff y otros, 2015). Los daños causados por las inundaciones en todo el mundo ascendieron a más de 50.000 millones de US$ en el año 2013 y está cifra sigue aumentando (Guha-Sapir y otros, 2014).

El sector económico más vulnerable es, con diferencia, la agricultura, con un impacto a escala mundial, siendo predominantemente negativo, el cambio climático sobre las condiciones de crecimiento de los principales cultivos, como el trigo, el maíz y el arroz (IPCC, 2014). Esto se debe en parte a que muchos de los sistemas de suministro de agua todavía incurren en grandes pérdidas e ineficiencias. Incluso en los países desarrollados, las pérdidas en las redes de suministro de agua pueden superar el 30%, y en ciudades como Londres alcanzan el 25%, súmele a esto el nivel de contaminación ambiental (Thames London, 2014) y en Noruega el 32% (Estadísticas Noruega, 2015).

La salud de los ecosistemas depende de los flujos ambientales que garanticen la distribución sostenible y equitativa y el acceso al agua y a los servicios de los ecosistemas relacionados con la misma. La calidad, cantidad y oportunidad de los flujos de agua son esenciales para mantener las funciones, los procesos y la capacidad de recuperación de los ecosistemas acuáticos de los que dependen los medios de sustento y las oportunidades económicas.

Desde la década de los 90, la contaminación de las aguas ha empeorado en casi todos los ríos de América Latina, África y Asia. Entre los principales factores es el aumento de los vertidos de aguas residuales no tratadas en las corrientes de agua dulce (ríos y lagos) y las prácticas no sostenibles de uso del suelo que aumentan el nivel de erosión y conducen al aumento de las cargas de abonos y sedimentos, teniendo como una de las principales causas el crecimiento demográfico.

Teniendo en cuenta la naturaleza finita de los recursos hídricos, nos enfrentamos al incremento de la competencia por los recursos de agua dulce y a la afectación y disponibilidad de los recursos por parte del cambio climático, teniendo como consecuencia el aumento de la dificultad a la hora de satisfacer las demandas socioeconómicas y a la vez la integridad del ecosistema y la sostenibilidad del medio ambiente.

De los varios retos que se enfrenta la comunidad internacional consiste en:

  • Garantizar que las decisiones relacionadas con el agua (y el saneamiento) sean compatibles con las obligaciones en materia de derechos humanos asumidas por el país.
  • Garantizar la sostenibilidad de los ecosistemas, así como su componente de agua.

Estos retos conlleva garantizar que las personas y la economía cuenten con un suministro de agua adecuado y suficiente, es imperativo que quienes toman las decisiones, desde los niveles más bajos hasta los más altos, evalúen las necesidades de los ecosistemas de aprovisionamiento de agua y lleven a cabo las acciones necesarias para preservar, gestionar de manera sostenible y, cuando sea necesario, restaurar los ecosistemas sobre la base del conocimiento y los datos disponibles (WWAP, 2012; Secretaría de la Convención de Ramsar, 2010).

La disminución de la cantidad de agua disponible intensificará la competencia por el agua entre los usuarios, incluyendo la agricultura, el mantenimiento del ecosistema, los asentamientos, la industria (incluido el turismo) y la producción de energía.

No hacer frente a estos desafíos concurrentes puede salir caro en muchos sentidos: el declive de los ecosistemas y los servicios de los ecosistemas, el desarrollo económico no sostenible, el malestar social y la migración como resultado de la inseguridad del agua y la salud pública y la resiliencia comprometidas (OCDE, 2008; Lant, 2004).

Fuentes:

http://www.unwater.org

http://www.un.org/spanish/waterforlifedecade/unwdpac.shtml

Informe de las Naciones Unidas Sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo 2016: http://unesdoc.unesco.org/images/0024/002441/244103s.pdf

Los mapas: http://unesdoc.unesco.org/images/0024/002441/244103s.pdf

 

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5 comentarios

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  1. Miguel Àngel Martìnez Arias

    It`s very interesting and keep on walking man….!!!

  2. Miguel Àngel Martìnez Arias

    I think It`s very interesting…keep on walking man!!!

  3. Miguel Àngel Martìnez Arias

    Keep on walking man….I think it`s very interesting…. Congratulations….

  4. Leila del Rosario Rodríguez García

    Me parece que tu blog es excelente puesto que trata temas muy importantes y que pueden ser utilizados para la Educación Ambiental para el Desarrollo Sostenible en diferentes marcos, ya sea en el pregrado como en el postgrado. sigue este trabajo con el entusiasmo que muestras en estoas momentos. Felicidades.

  5. osmanygpc

    Me alegra mucho que generaras un blog para el intercambio científico y cultural sobre tu especialidad. Felicidades hermano.
    Éxitos.
    Saludos

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